6 PREGUNTAS CLAVE: ¿ESTÁ PREPARADA #VENEZUELA PARA EL ÉBOLA?; POR JULIO CASTRO MÉNDEZ

9 de octubre, 2014

Toda epidemia genera un reto para cualquier sistema de salud y no hay herramienta mas importante que la preparación para poder sortear estos retos. La experiencia sobre la utilidad de la preparación para eventos que ocurren de manera intempestiva es extensa.

Afrontar todos estos eventos implica una preparación que va mucho más allá de lo declarativo. No es suficiente “decir” que estás preparado. Tampoco basta con “comprar” los equipos o “pensar los protocolos”, si las personas o instituciones que los deben realizar no lo convierten en hechos y no se someten a prueba con antelación.

¿Está preparada Venezuela para el Ébola? Hace algunos días esta pregunta dejó de ser un ejercicio retórico, principalmente porque la consecuencia es directa en términos de las implicaciones tiene en términos de la preparación o “apresto” que la naciones deben adelantar, de cara a los posibles escenarios ante una epidemia.

Ahora más que nunca es pertinente poder dar respuestas a estas preguntas clave, bajo la amenaza de Ébola cuyo impacto en términos de números de afectados, casos exportados, países comprometidos y muertes  ha sido el más alto del cual la humanidad haya tenido registro.

  1. ¿La red de atención médica en Venezuela está preparada? Los aspectos más resaltantes que deben estar atendidos son

1.a. Una guía de manejo clínico de los casos sospechosos, donde se explique quiénes deben atenderlos y qué grado de preparación deben tener para ello.
1.b. Medidas de control de infecciones hospitalarias, como evitar que los pacientes infectados contagien al personal de salud o a los otros pacientes con la enfermedad.
1.c. Métodos de transporte seguro para los pacientes: ambulancias y bomberos, por ejemplo, deben saber cómo están sus equipos y cuál es el nivel de entrenamiento del personal de esos servicios para garantizar un traslado seguro.
1.d. Manejo de muestras biológicas: tipo de muestras, envases adecuados, personal calificado, identificación de las muestras con potencial de infectividad.
1.e. Protocolo de limpieza y descarte de secreciones contaminantes en establecimientos de salud, con el debido entrenamiento para el personal que se encarga de descartar el material utilizado por médicos y pacientes y de dar cumplimiento al protocolo de esterilización de áreas clínicas.
1.f. Establecer protocolos para el manejo de cadáveres, vistos como potenciales fuentes de contagio.

  1. ¿Hay una política de comunicación de la información sanitaria pre-establecida?Este aspecto  implica tener voceros con credibilidad científica, con un formato y cronograma de información que mantenga notificada  a la población de la progresión de la enfermedad y de los riesgos potenciales para los diferentes grupos vulnerables.

Estos voceros tienen la responsabilidad de administrar la información con la finalidad de transmitir el riesgo en su justa medida y, en especial, no generar alarmas innecesarias. De esta manera permiten generar confianza en la población y logran la colaboración imprescindible de los ciudadanos y los medios de comunicación para minimizar el impacto.

  1. ¿Existe una logística de control de entrada al país de posibles casos sospechosos? La política en este sentido debe estar escrita, ser transparente, eficiente y oportuna para la pesquisa de posibles pacientes con la enfermedad en todas las zonas donde estos eventos puedan darse en la realidad: aeropuertos, puertos, zonas fronterizas, etcétera.

El manejo de los casos, sus contactos cercanos, la duración y características de la cuarentena, lugar y requerimientos técnicos de la cuarentena son aspectos que deben ser explícitos y ajustados a normas y procedimientos internacionales.

  1. ¿Están dotados los laboratorios de alta tecnología?A sabiendas de que existen laboratorios de excelencia probada en el manejo de enfermedades infecciosas con potencial epidémico en nuestro país, no hay una historia de manejo de agentes biológicos que requiera protocolo de bioseguridad máxima (Tipo IV) con tan alta mortalidad como la del Ébola. Por lo tanto, es muy importante que las rutas para manejo de muestras y los requerimientos de bioseguridad para los técnicos estén suficientemente claros para quienes trabajan en estos laboratorios, pero también para quienes toman las muestras y la transportan desde los centros clínicos hasta las zonas de diagnóstico.

Igualmente, la capacidad diagnóstica en términos de insumos, técnicas  y capacitación de personal debe ser una tarea prioritaria y realizada con la suficiente antelación, debido al rol central que juega este punto en el manejo de una crisis de esta magnitud. Todo esto en el entendido de que estamos hablando del manejo de uno de los agentes infecciosos mas letales que existen en la humanidad.

  1. ¿Está preparada nuestra red de notificación epidemiológica?La red de notificación nacional para enfermedades de denuncia obligatoria ha sido ejemplo en América Latina, aunque con algunos períodos de oscuridad informativa reciente. La notificación ha sido un buen reflejo de la situación epidemiológica nacional. Y ahora es importantísimo que la red pueda seguir funcionando en términos de capacidad de reporte, respuesta, análisis de la información y planificación prospectiva de los eventos para una situación de esta magnitud.

Sin embargo, es lamentable que se criminalice la denuncia de hechos epidemiológicos o con potencial de epidemia. Esperamos que esto no sea una constante, debido a que el miedo a la denuncia puede ser un factor critico en la identificación temprana de los casos con las consecuencias negativas que esto acarrearía para las medidas de control necesarias.

  1. ¿Los recursos médicos y tecnológicos existen en cantidad y calidad suficiente?Para el manejo de una contingencia de esta naturaleza, en el contexto de país que tenemos es un gran incógnita la disponibilidad de medicamentos, sueros, equipos de protección y unidades de aislamiento de alta tecnología. A pesar de que este virus no tiene un tratamiento específico, se requiere de todo un arsenal terapéutico de alta tecnología (y alto costo) para el mantenimiento del soporte vital, en especial de los casos graves.

La mortalidad promedio se ha reportado de 60 a 85% de los infectados. Los recursos necesarios deben estar disponibles en los centros hospitalarios desde el primer día de los posibles casos. Debe haber una ruta clara hacia dónde deben referirse los pacientes, cuál es el hospital con capacidad y competencia para manejar estos casos y esa ruta debe estar muy clara para todo el personal de salud, tanto público como privado.

Darle una respuesta satisfactoria a estas preguntas implica no sólo contar con los insumos necesarios, sino conocer su uso en cada situación. Es urgente el adiestramiento y la práctica continua de cada situación posible, en las que cada uno de los actores conozca exactamente su papel en las posibles eventualidades. Y los antecedentes recientes no dan buena referencia de esta preparación.

La Organización Mundial de la Salud notificó por escrito, desde octubre de 2013, a todos gobiernos del continente americano la inminencia de la entrada de virus de chikungunya. Y levantó una alta sugerencia para concretar los planes de preparación con respecto a este virus. El primer caso autóctono de este virus se oficializó en territorio venezolano para mayo de 2014 y no fue sino hasta septiembre cuando se anunció una estrategia de manejo de la enfermedad. Y es en octubre cuando se decreta como  enfermedad de denuncia obligatoria, cuando oficialmente ya hay cientos de pacientes y extra-oficialmente varios miles.

El virus del Ébola no permite errores. Pequeñas brechas en sistemas de salud de alta tecnificación han incluso cedido a la diseminación que para el momento actual alcanza a tres continentes (posiblemente cuatro). Estamos sin duda ante uno de los retos más importantes de los sistemas de salud en el mundo moderno. Todos los esfuerzos de preparación parecen pocos para la magnitud de lo que  se sospecha está tomando un curso no previsto. Y Venezuela parece no estar preparada.

 

ELOGIO DE LA VULNERABILIDAD… Rafael Muci-Mendoza / REALIDAD DE NUESTRO PAÍS

…ellos mismos se envilecen más aún, se hunden más en la pestilencia con
cada actuación, con cada palabra y con cada obra…

Hemos sido repetitivos en el sentido de decir que la sociedad venezolana es
una sociedad enferma, muy enferma… Esta enfermedad no es nueva y ha estado
presente desde que el facilismo petrolero infiltró la ética, la moral y las
buenas costumbres de los hombres de fácil talante. Tampoco han sido
todos…, muchos han alzado sus voces alertando acerca del peligro de crear
una sociedad anómica, un sociedad infartada en el core de su eficiencia, la
cual apena decirlo, ya está aquí mostrando su sonrisa socarrona. En los
últimos 15 años el deterioro ha sido progresivo y rápido, inducido desde las
alturas de un régimen que lenta e inexorablemente ha destruido instituciones
que frenan las apetencias de los hombres e impiden las dictaduras; el poder
moral o ciudadano, sugerido por el Libertador Simón Bolívar al Congreso de
Angostura de 1.819, e integrado por el Defensor del Pueblo, el Fiscal
General y el Contralor General, han sido ganados para el Ejecutivo, se han
envilecido y han perdido toda independencia, prestancia, valor y carácter al
convertirse en simples apéndices sin capacidad de frenar a quien cada día
más les envilece… Bueno, ellos mismos se envilecen más aún, se hunden más
en la pestilencia con cada actuación, con cada palabra y con cada obra…

Puede ser una empresa muy dificultosa el comparar la enfermedad humana con
la enfermedad social, con la enfermedad nacional. En un momento escribí en
mi fenecida columna del Diario El Universal el 3 de octubre de 2013, que en
nuestro país, Hugo Chávez era el factor patogénico por excelencia (patógeno:
Productor o causante de enfermedad). Todo enfermó desde el día de su toma de
posesión al son de su verbo agresivo promotor del odio de clases, al toque
de su mano inficionada y a la acción de su destructiva agresividad
desbordada. Nunca sabremos cuántos han enfermado y aún muerto al verse
privados de su tranquilidad, de sus bienes obtenidos con esfuerzo y
arrebatados injustamente; al ver quebrantada la soberanía de nuestro país
por una nación arruinada y ruin, y entregada sin ninguna resistencia y con
deleite;  al inundarnos de religiones primitivas y sacrificios animales; al
perder de manos del malandraje de su creación algún ser querido llorado a
cada instante; al ser insultados, culpados y despreciados diariamente con
adjetivos inmerecidos; al presenciar el inicio de la diáspora de seres
queridos en la búsqueda de tierras fértiles y más tranquilas donde rehacer
sus vidas y sembrar su cimiente; en la ausencia de justicia oportuna y
efectiva y el crecimiento de la injusticia más injusta; en vivir la carestía
de lo más esencial en medio del precio de un barril de petróleo superior o
cercano a los cien dólares, despilfarrados en lo que califica como hurto
penal: extraer un bien sin permiso de su dueño; carestía de seguridad
social, carestía absoluta en los hospitales públicos y pronto de los
privados, carestía de alimentos básicos, de medicamentos de uso diario,
muchos indispensables, de la tecnología básica para el tratamiento de
condiciones producidas o agravadas por el régimen mismo: cáncer,
enfermedades infecciosas emergentes y reemergentes, diabetes, enfermedades
cardíacas, epilepsia, sida y tantas malaventuras agobiantes; en sentirse
inseguros por la emergencia de médicos ¨integrales¨ en serie, sujetos de una
oferta fraudulenta, de ínfima preparación y peor desempeño; militares
indiferentes que han abjurado su lealtad a la patria; universidades que
vencen las sombras sometidas al ayuno, y al escarnio sus autoridades por
pensar diferente por apreciar la excelencia; universidades estatales a
granel que siembran sombras y en las cuales la libertad de pensamiento no
tiene cobijo; sentirnos presos en nuestras propias casas rodeadas de
alambres de púas, cercos eléctricos y garitas de protección por estar
asediados por malvivientes; en fin, encontrarnos en un estado de sitio o
toque de queda impuesto por el hampa o autoimpuesto por la cordura y el
instinto vital.

Caracterizar la enfermedad puede realizarse desde múltiples perspectivas,
que, en ciertos casos, se complementan y, en otros, se oponen de manera
irreconciliable. Sin duda, todos coincidiríamos en que no es posible
equiparar la concepción que el enfermo -el ciudadano- tiene sobre su propio
padecimiento con la del médico que lo trata -especialmente si no existe-.

¿Cómo entonces definimos la enfermedad, los enfermos venezolanos que somos
todos…? Afección, dolencia, padecimiento, indisposición, mal, trastorno,
daño, ruinera, abatimiento, tristeza… profunda tristeza, todos sinónimos
con los que describimos de forma elemental lo que nos agobia y que no
siempre encontramos en los diccionarios generales y en los libros de empleo
exclusivamente médico. Es esta noción subjetiva -desarrollada y sostenida en
mayor medida por toda la sociedad que en su conjunto sufre, es la
responsable directa de la construcción de una metáfora de la enfermedad que
ha influido e influirá sustancialmente en su evolución. Ha sobrevenido un
estado forajido donde la ley, el derecho y el todo se desconoce, se vulnera,
responsable de muchas de nuestras incertidumbres y dolorosas penas, caldo de
cultivo y caldero donde se cuecen a fuego lento y se gestan -aunque no lo
creamos-  muchas de nuestras enfermedades sociales y personales, desde las
más nimias hasta las más orgánicas…

Los mamelucos no han podido -perdón, ¨no han querido poder¨- con la malaria
por mencionar una envalentonada enfermedad reemergente,  contimás con el
virus ébola: una ficción lejana, una negación presente, una imposibilidad a
la vuelta de la esquina, repartiendo papelitos insulsos en Maiquetía: ¡mucho
camisón pa´Petra! Dios nos libre de la misión médica cubana tomando las
riendas de la prevención, esa misma pagada a precio de oro, becados para
pasarla bien aquí, dueños y señores que han dejado una estela de ineptitud,
ignorancia y desvaríos.

La revolución está preparada para resistir
el ´virus imperialista¨: el ébola
Somos un país muy vulnerable porque hemos perdido nuestros mecanismos de
defensa y resistencia, nuestras virtudes, nuestro coraje, nuestra moral y
patriotismo; nos hemos entregado a las fuerzas del mal sin oponer
resistencia alguna, mientras al gobierno no le importa que le vean las
pantaletas rotas…

Pero las noticias parecen decirnos que el fin está cerca; de manos de ellos
mismos, matándose con saña los unos a los otros por cuotas de poder. El Dios
de los Ejércitos los está haciendo temblar de pánico. Los amigos
fotografiados sonrientes de antes, ahora yacentes sobre el frío acero de la
mesa de Morgagni, de la mesa de autopsias, cosidos a golpe de punzón para
que la agonía se extienda mostrando que el poder solo flor de un día es.
Mucho del corazón de la patria, del tejido útil y poderoso, todavía está
presente entre nosotros, y con esa herramienta contráctil que da vida y
esperanza, podremos construir de nuevo una nación donde la inteligencia y la
razón lideren, donde la limosna que minimiza se transforme en mano que crea,
donde se levante el estado de sitio y veamos el porvenir con optimismo…

EBOLA… PASO A PASO

 

EL UNIVERSAL
domingo 12 de octubre de 2014  12:00 AM

El virus del ébola es una bomba de tiempo que la comunidad internacional quiere contener ante su inminente propagación, por lo que confinar la enfermedad con un plan sanitario correcto en los tres países donde se reporta la mayoría de los casos (Guinea, Liberia y Sierra Leona) es el principal desafío.

La magnitud de la enfermedad se está sintiendo fuera de África, cuna del virus: a un ritmo de 1.000 infectados por mes en lo que va de año -para llegar a 8.400 casos para el 10 de octubre-, el ébola está en Madrid, España, tras haberse diagnosticado un primer caso en Dallas, Estados Unidos, por lo que la inacción es una amenaza para la seguridad sanitaria mundial.

Los expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) vinculan la rápida propagación de la enfermedad al hecho de que se asentó en zonas remotamente pobladas de Guinea, Liberia y Sierra Leona, al grado de que sus habitantes desconocían que portaban ébola y por ende no hubo cuidado alguno.

También a un hecho inusual, las características epidemiológicas del virus han mutado y cuando el brote parece estar bajo control, resulta estar fuerte.

El virus no se transmite a través del aire, como la gripe, pero hoy está en el agua de los ríos gracias a cadáveres de enfermos que son lanzados en las costa de países africanos afectados. Ya ayer se reportaban al menos 3.879 muertos, según la OMS.

En este brote, el más fuerte desde 1976 cuando se descubrió el mal, los casos de infección de trabajadores sanitarios representan 8% del total de casos notificados, cifra asombrosa para este virus que mata a uno de cada dos contagiados.

Esto pasó porque no se han utilizado equipos de protección personal adecuados o porque no se aplicaron correctamente las medidas de prevención y de control de la infección al cuidar a pacientes, advertía la OMS.

La detección del primer caso en EEUU, en un inmigrante liberiano que había estado en su país y que regresó a Dallas, fue la prueba necesaria para despertar la conciencia mundial.

“La enfermedad llega a EEUU y hasta Europa porque quien la padece ni sabía que estaba contaminado aunque el riesgo de propagación en estas zonas son ínfimos porque hay estándares sanitarios muy elevados”, explicaba Melinda Moore, médico especializada en salud pública de RAND Corporation.

“Una persona no es contagiosa para los demás hasta que aparecen los síntomas (como la fiebre), la cual no fue el caso de la persona en cuestión durante sus vuelos”, acota la médica en relación al caso en Dallas.

Encapsular un país no sería una solución a la crisis, sino el control sanitario en las zonas afectadas y por ello la asistencia internacional apuntaría a eso, según especialistas.

“EEUU, China, Cuba, Francia y Reino Unido están tomando la vanguardia en ese esfuerzo humanitario con envío de expertos y fondos”, recuerda Luis E. Manrique, analista internacional, director del Semanario de Política Exterior, de España.

“La ONU estima que el esfuerzo mundial en ese sentido alcanzará $1.000 millones en seis meses, por lo que dotar de personal y equipos a los centros destinados para cuidado es la única fórmula de frenar la epidemia”, dice Manrique.

Dos vacunas estarán listas para su introducción progresiva a finales de 2014. También se están fabricando hasta diez medicamentos de la forma más rápida y segura posible para frenar este virus, convertido en la cuarta gran pandemia del siglo XXI.