ESOFAGITIS INFECCIOSA

Por cándida es la infección más común del esófago, apareciendo característicamente en pacientes inmunodeprimidos como resultado de un proceso maligno subyacente, de una enfermadad debilitante, tras radioterapia, tratamiento con esteroides o agentes citotóxicos o en la enfermedad por VIH. El estudio del esófago con doble contraste presenta una sensibilidad del 90 % para detectar esta patología, demostrando defectos de repleción  en forma de placas que tienen una apariencia nodular fina, granular, serpinginosa o adoquinada. Estos hallazgos se corresponden con las placas blanquecinas que se visualizan con endoscopia. La TC demuestra un engrosamiento circunferencial de la pared esofágica que afecta a un segmento relativamente largo, con realce de la mucosa tras administración de contraste (“target sign”).

METÁSTASIS EN CUERO CABELLUDO DE CARCINOMA DE CÉLULAS RENALES

Paciente femenino, de 81 años a la que se le realizó mastectomía derecha por carcinoma de mama en el 2004 y nefrectomía derecha por carcinoma de células claras pT1N0M0, grado 2/4, en el 2007. En Abril del 2010 fue diagnosticada de metástasis pulmonares bilaterales de carcinoma renal de células claras. Acude a consulta de Cirugía General para evaluación de extirpación quirúrgica de una tumoración de cuero cabelludo de 4 meses de evolución y de rápido crecimiento; su médico de cabecera le realizó una PAAF dando como resultado metástasis de células claras renales.

Al examen se encuentra tumoración de consistencia blanda, no adherida a planos profundos, en región témporo-occipital izquierda de aproximadamente 10 cm de diámetro.

Durante la cirugía se encuentra gran tumoración, muy vascularizada, con crecimiento importante desde la última evaluación, que no se despega del plano profundo, y que infiltra la calota craneal. Se decide exéresis parcial por sangrado importante y por invasión tumoral adyacente a la lesión.

En la TC de cerebro postoperatoria se observa persistencia de restos de la lesión intervenida con un componente de masa epidural e infiltración de los bordes óseos en los límites de la resección efectuada, además de una masa extraaxial de convexidad frontal izquierda que plantea el diagnóstico diferencial entre un meningioma y una lesión metastásica en dicha localización.

La anatomía patológica informa de infiltración por carcinoma renal de células claras, que afecta a la totalidad de la pieza, con grado nuclear de Fuhrman 2-3/4.

La paciente posteriormente ha recibido Radioterapia complementaria y tratamiento con Sunitinib. Se realizó interconsulta al servicio de Neurocirugía, quienes indican valorar tratamiento quirúrgico posterior al tratamiento oncológico que viene recibiendo la paciente.

La incidencia de metástasis cutáneas de las neoplasias urológicas es de 1.3-3.4%, afectando más frecuentemente la cabeza y el cuello por diseminación hematógena y siendo más prevalente en varones. La mayoría de los pacientes con metástasis cutáneas a partir de un carcinoma de células claras renales mueren en menos de 6 meses de la detección de la misma, siendo la supervivencia a los 5 años de 0-8%, ya que esta manifestación es un signo de diseminación y de mal pronóstico. Este diagnóstico debe tenerse en cuenta al evaluar lesiones dérmicas en pacientes con antecedente de carcinoma renal, sugiriéndose la toma de biopsias previa a la cirugía, ya que puede crear confusión con tumores simples de partes blandas, siendo su exéresis completa mucho más compleja, además de tener un comportamiento bastante agresivo.

El diagnóstico anatomopatológico suele ser difícil por lo que se hace necesario el uso de la inmunohistoquímica, siendo estas células positivas a Vimentina, pan-CK, RCC, CEA, EMA y CD10 y así poder realizar la exclusión de otros diagnósticos diferenciales como tumores sebáceos, acrospiroma ecrino, melanoma maligno y sarcoma de partes blandas.

Es necesario el seguimiento prolongado y exhaustivo de pacientes con diagnóstico de carcinoma de células renales, ya que pueden dar metástasis de partes blandas hasta 10 años después de la nefrectomía. Ello puede ser el primer signo de recidiva o, por el contrario, puede ser el signo de debut de un tumor de células claras renales no conocido.

El tratamiento de las metástasis localizadas y únicas es generalmente quirúrgico, mientras que la radioterapia, quimioterapia, interferón e inhibidores de la angiogénesis cumplen su papel en casos de diseminación extensa.

Discusión

El carcinoma de células renales representa el 3% de todas las neoplasias del adulto. En el momento del diagnóstico un tercio de los pacientes presentan metástasis a distancia, afectando al pulmón, ganglios linfáticos, hueso, hígado, y cerebro principalmente, siendo las metástasis a piel mucho menos frecuentes, y presentándose estas en su mayoría en forma de nódulo, placa o masa. Las metástasis cutáneas están más relacionadas con neoplasias de mama, pulmón, colon, ovario y melanoma maligno.